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“Nos corresponde a nosotros, los de abajo, enfrentar el desafío más grande imaginable: defender la vida ante el proyecto letal de los de arriba”
(Raúl Zibechi)
Cuando nos encontramos en una situación en la que solo podemos intentar sobrevivir a la noche, ¿qué es lo que necesitamos? En la actualidad, resulta más sencillo hablar de angustia, miseria y horror que de esperanza. En tiempos aterradores, parece inapropiado aferrarse a la esperanza. Todos conocemos las causas de nuestras angustias y temores: las guerras y genocidios constantes, el cambio climático y la devastación del medio ambiente, la muerte de las personas que migran abandonadas en el mar y en los desiertos, el patriarcado y el racismo que humillan y matan a diario, la pobreza que aplasta a los invisibles, el ascenso de los gobiernos de derecha, la riqueza ostentosa en manos de unas pocas corporaciones… Todo esto, de diferentes formas y con diferentes impactos, nos está destruyendo. Sin embargo, nos preguntamos si hace solo unos años, cuando la ansiedad y el miedo no estaban tan extendidos, el mundo era diferente. ¿No existe un problema enorme relacionado con la percepción de lo que está sucediendo y la narrativa de los principales medios de comunicación?
Una pregunta adicional resulta fundamental: ¿qué esperanza deseamos compartir? Existe, por ejemplo, la esperanza como una fuerza social capaz de transformar el mundo, aunque sea de manera gradual. Esta esperanza no tiene relación alguna con un simple deseo, ni mucho menos con el optimismo, ya que no implica delegación y no se enfoca tanto en el futuro como en las posibilidades, a menudo latentes, del aquí y ahora. En ocasiones, esta esperanza se manifiesta a través de grandes levantamientos y movimientos (como en Chiapas, Valsusa o Rojava), otras veces mediante diferentes formas de deserción de un sistema de muerte, y más frecuentemente a través de intentos que, a pesar de las inevitables contradicciones, ya experimentan formas de vida diferentes, aunque limitadas, pero deseables, relaciones vinculadas a la vida cotidiana que no están orientadas por el lucro. En todas partes existen diversas formas de hacer en común que desafían el miedo paralizante.
¿Cómo identificar, contar y proteger el camino de esta esperanza? ¿De qué manera puede el relato del barquito Comune acompañar el desafío de los menos privilegiados? Aunque no contamos con muchas respuestas, sí entendemos que estas interrogantes pueden guiar la travesía de Comune.
Desde hace algunas semanas, la fragilidad de este espacio de comunicación independiente se ve confrontada con un gran vacío: la inesperada muerte de Marco Calabria en lo que llamamos la cocina de Comune, nos obliga a reflexionar más a fondo sobre nuestras acciones. En varias ocasiones hemos revisado los artículos de Marco para conservar algo de su habilidad para expandir los conceptos en torno a los cuales construimos la narrativa diaria de Comune y para hacer nuestra su visión del mundo, llena de profundidad y ternura. Es también por esta razón que uno de los objetivos de la campaña Empezar desde la esperanza, no desde el miedo es publicar un libro que recoja algunos de los escritos de Marco.
Mientras tanto, consideramos fundamental continuar atendiendo la compleja vida cotidiana de Comune, donde se publican más de 30 artículos cada semana (con un archivo de 18.000, escritos por más de 5.000 personas de todo el mundo). La publicación diaria va acompañada de dos boletines informativos (uno se envía cada lunes y el otro cada jueves) y actualizaciones en redes sociales, comenzando por la página de Facebook (57.000 seguidores). Además, contamos con periódicos internos y boletines temáticos semanales: Benvenuti Ovunque (dedicado a temas de migración y editado en colaboración con Recosol) y Territori Educativi (que explora la relación entre escuela/educación y territorio, gracias a la colaboración con la red nacional Scuole Aperte Partecipate). También se suelen organizar talleres de periodismo para estudiantes, el ciclo de seminarios Raccontare la società che cambia (muchos de estos talleres y seminarios han encontrado acogida en la plataforma Saperi comuni) y las tabernas municipales.
Por consiguiente, solicitamos a aquellos que escriben y leen estas páginas que envíen un mensaje de respaldo a la campaña (en el apartado de comentarios al final de este artículo o escribiendo a ). Aquellos que puedan, también pueden enviar una ayuda económica gratuita.
Existen dos motivos adicionales para unirse a Empezar desde la esperanza, no desde el miedo y respaldar a Comune.
El primero: aquellos que se adhieran antes del 31 de diciembre de 2024 recibirán un mes gratuito de Zalab View, la nueva plataforma de streaming dedicada al cine de la realidad comisariada por nuestros amigos de ZaLab (que produce y distribuye cine independiente y social desde hace más de diez años): un espacio para ver, pero también para compartir, con una rica selección de películas que se enriquece mes a mes.
La segunda: la posibilidad de reservar inmediatamente un ejemplar de La esperanza como fuerza social (ed. Mutus Liber) con un 20% de descuento: el libro se publicará en los próximos meses y fue editado por Gustavo Esteva, gran amigo de Ivan Illich y de Comune, confiando a otros el desarrollo de ciertos temas. Esteva murió antes de terminar su capítulo: el libro recoge – además de los capítulos de Elías González Gómez (El despertar de la esperanza según Ivan Illich) y Ana Cecilia Dinerstein (El arte de organizar la esperanza) – un fecundo intercambio de correos electrónicos entre Esteva y Aldo Zanchetta sobre estos temas, complementado con escritos específicos de Esteva.
Stefania Consigliere expresó: «Los indicios provenientes del planeta indican que otros mundos -frágiles, imperfectos y lejos de ser idílicos, pero sin duda otros- aún están vivos… existen y luchan denodadamente por seguir existiendo…». Es necesario, por lo tanto, tomar conciencia de dichos mundos y protegerlos. Intentémoslo en conjunto. Comencemos de nuevo desde nosotros mismos. No desde el miedo, sino desde la esperanza.
(Traduzione di Donatella Donato)
Grazie per tutti i contributi. Anche noi, scuola che resiste, proviamo a contribuire alla formazione di un apensiero critico e alla speranza di un futuro.